"Tengo ganas de jugar al poker y ver morir a mi señora"

Solía decir Thom. Todo un personaje.

Lo conocí  en la taberna de Rico allá a las 3 de la madrugada de un sábado por la noche.

En el pueblo, jugábamos al bingo todos los sábados. Es una costumbre respetada, y quien la interrumpe lo paga con la MUERTE.

Steve y yo estábamos jugando con las abuelas cuando de repente entra Thom borracho perdido.

Dice que viene de otra taberna y que lo han perseguido. Nuestro primer impulso es el de pegarle un tiro y mandarlo con el diablo.

Pero Rafhaga, la camarera, dice que no es respetuoso hacia un hombre en apuros darle la espalda y que no es digno de hombres de dios dar la espalda así como así.

Años después, están felizmente casados... Pero el muy desgraciado tiene una aventura con el poker y las apuestas.

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